Instalación. Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Perú. 2002.
Antológica Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA). 2014.

Texto:
101 silloncitos presidenciables
101 SILLONCITOS PRESIDENCIALES

I. MARCO CONCEPTUAL
En la repetición y en la reproducción seriada de las imágenes, objetos y acciones, lo que se produce es la banalidad tras exacerbar y hacer transparente una verdad: mas real que lo real (lo obsceno), más bello que lo bello (la moda), más sexual que lo sexual (el porno). Ir obsesivamente en busca de lo transparente, de la producción de un exceso sin sentido, producción del sentido, superfluo, es como implantar una prótesis inútil que da como resultante un objeto puro, un objeto vacío. Según Deleuze & Guatarri, la construcción de una serie “dispersa lo que la representación buscaba en unir y juega con
una repetición sinfín” y con ello quiebra o irrumpe la validez del “modelo original a través de la mimesis que en el mismo es primario y no tiene prototipo. De este modo, los 101 Silloncitos Presidenciales multiplicados, e irónicamente miniaturizados, reproducciones en serie del Sillón Presidencial THE ORIGINAL, 12 de ellos sometidos a una metamorfosis, objetos/ cuerpos sin deseo, son liberados del espejo de su modelo, se han entregado a la seducción más violenta que es la transfiguración de sí mismos, traicionándose.
En palabras de Jean Baudrillard: “Rodeamos cada seducción de una metamorfosis y rodeamos cada metamorfosis de un ceremonial”. La puesta en escena a modo de una instalación convierte a la misma en un ceremonial, en un ritual artístico. Es la Ley de las Apariencias. La multiplicación y metamorfosis de los silloncitos son una manera de no morir sino de desaparecer. Desaparecer es dispersarse en las apariencias. De nada sirve morir, es mejor desaparecer, diluirse, seducir. Es la forma degradada de la ilusión y de la metamorfosis.
Los 12 Silloncitos Presidenciales mutantes, en tanto que mutilados, serán los privilegiados pues son los expertos de la simulación y de la potenciación. El resto, nosotros, observadores y representantes de los objetos multiplicados, por la ausencia de anomalías, estaremos presos de su seducción. Seducción por el poder, seducción por la simulación, seducción por darle un sentido a las cosas. La exposición de lo multiplicado, de lo reproducido en serie vulgarizan la escena; su miniaturización la ridiculizan. Si acaso, en el afán de redimir su estado de único(s) y original(es) éstos sugiriesen que eventualmente podrían motivar la pasión por los objetos entonces, quizás, podrían hacernos redescubrir un poder estético del mundo que complete unabvisión irónica de los objetos fetiches. Quizás sea el modo de convertirlos en el nexo entre lo subjetivo y lo objetivo en un intento de ser transcendentales.
glamour de la representación y de la simulación (baste probar los alimentos artificially flavoured y sus salsas burlescas). Propongo mostrar todas las operaciones hechas visibles, todas las estructuras invertidas. Hacer evidente la obsesión por exhibir las vísceras del poder: esa es la obscenidad.

II. TEMA
La simulación y la vulgarización de la reproducción de objetos que a fuerza de ser tantas veces repetidos, no den cuenta más de su referente como modelo: El Sillón Presidencial THE ORIGINAL, Sillón (A)Dorado, objeto de deseo (fetiche). Un objeto cualquiera, neutro, un sillón de madera igual que el resto, pero al cual se le sobre estima, se le sobre valora porque representa, sustituye y reemplaza una carencia: el falo, símbolo de poder. Pretenderé a través de su multiplicación, seriación y miniaturización de su modelo, que se descarguen de todo sentido, de su significado y llegar a ser objetos vacíos, objetos puros. Paradójicamente, con humor e ironía presentaré los 101 Silloncitos Presidenciales como parte de una propuesta de redescubrir el valor estético
del poder de los objetos fetiches en un intento de ser transcedentales.

III. DESCRIPCION
Con este proyecto pretendo hablar de la reproducción y multiplicación en serie de un objeto miniaturizado que a partir de su modelo antes exhibido en la muestra “Todos Somos Presidenciables” (Lima, Perú 2001) el Sillón Presidencial THE ORIGINAL pierde todo el sentido que fatuamente se le otorgó, y que, con esta muestra debería de desaparecer, diluirse (no morir), debido a la vulgarización y obscenidad de su forma tantas veces repetidas.
Los objetos miniatura son 101 silloncitos presidenciales que parten de lo infantil y de lo lúdico. En su repetición, tratan de representar de manera diluida, con ironía y hasta con cierta perversidad, al modelo que a su vez habla sobre la fatuidad y futilidad del poder en su condición de fetiche (objeto de deseo). En este proyecto, intentaré desfalocratizarlo, exacerbar su connotación sexual, denunciarlo como más sexual que lo sexual: lo porno. Propondré una instalación a modo de un set cinematográfico para hacer más evidente su condición de simulación y representación de la realidad, más real
que lo real: lo obsceno. Rodeamos cada metamorfosis de un ceremonial y cada ceremonial de un ritual, por ello presentaré la instalación para buscar darle un carácter de santuario ceremonial y que ocurra ese ritual artístico con todo el glamour y al más puro estilo Hollywoodense. Esta metamorfosis pretendo concretarla a través de los 12 Silloncitos Presidenciales mutantes, anómalos, que nos harán presos de su seducción justamente por nuestra vulnerabilidad de ser normales.
antes denunciada. Pondré toda mi atención en mostrar todas las cosas que están atrás del telón, sin ningún pudor, desenmascarar lo camuflado, que no me quede ningún secreto por develar. Yo también participaré de la desaparición, repito no de su muerte, del objeto como único y original a través de la fascinación por los modelos y su reproducción. Yo también me dirigiré, con terquedad, igual que todos nos dirigimos hacia el vacío de la simulación y la representación por dar un sentido a las cosas y colaborar para que irónicamente el sinsentido se instale.
Intentaré, cuando menos, que algún espectador pose su mirada apasionada sobre uno de los 101 Silloncitos Presidenciales para pretender que ocurra ese nexo mágico entre lo subjetivo y lo objetivo. Que esa mirada pueda eventualmente redescubrir un nuevo valor estético del fetichismo e irónicamente intente ir en busca de lo trascendental.

Cecilia
Madrid, Enero de 2002

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